Hablando de astros oceánicos: el pez luna

¿Nunca te asomaste en la zodiac y te topaste con un gigantesco pez en forma de disco dejándose llevar por el vaivén de las corrientes? Cuando buceamos siempre nos maravillamos al encontrarnos con este curioso animal: el pez luna, llamado en inglés pez sol o sunfish. ¿Te has preguntado alguna vez acerca de su morfología y modo de vida?

El pez luna o Mola mola es un pez óseo perteneciente a la familia Molidae y es, de hecho, el pez óseo más pesado del mundo, pudiendo alcanzar la nada despreciable cifra de dos toneladas. Sin duda, hay tiburones y rayas que pueden superar su peso, pero éstos entran dentro de la categoría de peces cartilaginosos (ya que tienen el esqueleto formado por cartílago y no por huesos).

Lo que probablemente nos llame más la atención de esta especie es su forma de disco, aplanada lateralmente, con las aletas dorsal y anal muy pronunciadas sobresaliendo en la parte anterior del pez (como se puede ver en la foto, las dos grandes aletas que quedan por arriba y por abajo del cuerpo) y unidas por la caudal.

El Mola mola. Fotografía: Per-Ola Norman

El Mola mola. Fotografía: Per-Ola Norman

Y el porqué de esta extraña forma en la caudal, muy diferente a la de otros peces, nos lo da su proceso de crecimiento: la caudal con la que nacen no crece, sino que se limita a replegarse sobre sí misma hasta la madurez del pez, dando lugar a una especie de timón llamado callo. Esta forma tan característica -y realmente poco hidrodinámica- les confiere una manera de nadar torpe, por lo que su alimentación está basada en presas pequeñas y relativamente tan torpes como ellos: medusas, pequeños peces, grandes cantidades de zooplancton e incluso algas.

El pez Luna es de naturaleza pelágica, suelen verse normalmente cerca de la superficie de todos los océanos tropicales y templados del mundo, colocándose lateralmente para “tomar el sol” (de ahí el término Sunfish), lo que ha sido justificado por algunos autores como una manera de “recargar” energía calorífica antes de zambullirse en aguas más profundas y frías.

Su piel -que va del marrón al gris plateado o blanco- carece de escamas, pero está recubierta de una densa capa mucosa que les sirve de protección. Puede estar tan llena de parásitos que suelen invitar a otros peces e incluso aves marinas a alimentarse de esos pequeños indeseados, viéndose incluso intentos activos del pez por eliminarlos dando grandes saltos fuera del agua y chocando contra la superficie. ¡Y es que no es para menos! se han registrado más de 50 especies diferentes de parásitos en el pez luna.

Blue Ocean WW

Las zonas de “limpieza” (como si de un túnel de lavado se tratase) suelen estar bien localizadas, ¿no sería interesante acercarse a observar el proceso?

En Posidonia Ecosports te llevamos a una estación de limpieza de parásitos de peces luna. ¡Anímate a venir con nosotros!

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Buceando con Posidonia Ecosports en las estaciones de limpieza de peces luna.
Foto cedida por nuestro amigo Carlos

Otro dato realmente curioso tiene que ver con su reproducción: una hembra de Mola mola produce más huevos que cualquier otro vertebrado en la Tierra, estimándose una cantidad media por hembra de 300 millones de huevos, que son fertilizados externamente. Cuando nacen, las larvas están protegidas por una cubierta transparente con forma de estrella, dentada en los bordes.

Larva de Mola mola. Fotografía: G. David Johnson

Aunque inicialmente son así de pequeños, su crecimiento es increíblemente rápido. En el Acuario de la Bahía de Monterey un individuo ganó 372.8 kg en 15 meses, es decir, casi 25 kg al mes. Tienen una longevidad estimada de 20 a 23 años.

En cuanto a su conservación, la IUCN ha incluido a la especie en la categoría de “vulnerable” considerando a su población decreciente. Sus depredadores naturales son tiburones, leones marinos y orcas. Además suelen ser víctimas de diferentes artes de pesca como la red de enmalle de deriva, y en el Mediterráneo supusieron entre el 71%-90% de las capturas totales en los años 1992 y 1994, de lo que se deduce que la pesca accidental de esta especie es un fenómeno común.

Otra amenaza registrada (en la que los buceadores podemos colaborar para eliminar) son los desechos en superficie, como las bolsas de plástico, que provocan su asfixia, al ser confundidas con medusas y, por tanto, ingeridas.

Sin duda es un animal curioso tanto por su morfología externa como por su ecología y modo de vida, que nunca dejan de asombrarnos. Por desgracia, su población global se ha ido reduciendo en los últimos 30 años, como víctima de la pesca accidental y del ensuciamiento de su hábitat. Este problema requiere una mejor gestión a través del control de los artes y métodos de pesca utilizados, además de una participación activa de los buceadores para mantener limpio nuestro trocito de océano.

¡Seguro que no volverás a ver a este gigante de la misma manera!

 

Aida Marín Pérez

Estudiante de Ciencias del Mar en la Universidad de Alicante

Dra. Mercedes Varela

Gerente Posidonia Ecosports

www.posidoniaecosports.com

 

 

 

4 pensamientos en “Hablando de astros oceánicos: el pez luna

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