Música en el Mediterráneo: castañuelas de mar (Chromis chromis)

Las castañuelas de las que hablamos hoy no son las que utilizan los “cantaores flamencos” para hacer música, sino que son peces muy abundantes del mar Mediterráneo donde, lejos de encontrarlas solas, llegan a formar cardúmenes con numerosos individuos.

Chromis chromis (pertenecientes a la familia Pomacentridae) llegan a alcanzar una longitud en torno a los 10 cm, aunque podemos encontrar algunos individuos de mayor tamaño. Su cuerpo, aplanado lateralmente, presenta grandes escamas bien definidas haciendo de este pez, pese a su color parduzco, un animal muy curioso que podemos observar en nuestras inmersiones.

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Esta especie presenta una característica muy vistosa, los juveniles lucen un llamativo color azul brillante, que cambia al llegar a adultos al color pardo antes mencionado. Durante su metamorfosis podemos llegar a ver a los individuos con la coloración oscura ya patente y pequeñas manchas azul brillante que todavía no han desaparecido.

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Juveniles de castañuelas (Chromis chromis) con su característico color azul eléctrico.

Las castañuelas viven en aguas costeras, cercanas al litoral, normalmente por encima de los 25 metros de profundidad, lo cual las hace muy fácil de identificar durante nuestras excursiones subacuáticas. Viven en zonas rocosas, preferentemente donde hayan paredes verticales; los adultos suelen nadar tanto en la columna de agua como cerca de las rocas, mientras que los juveniles los encontramos muy pegados a la pared. Las castañuelas defienden de forma agresiva sus territorios, especialmente durante la etapa de puesta, en la que, al sumergirnos, podemos ver a los machos buscando orificios y hendiduras en las rocas. Los machos limpian estos agujeros para posteriormente atraer a las hembras. Tras la puesta, las hembras abandonan el “nido” a los tres días, mientras que el macho cuida del lugar hasta la eclosión de los huevos.

Preparando el nido para atraer a la hembra

Preparando el nido para atraer a la hembra

Lo que me llevó a escribir sobre estos pequeños peces se remonta a mis primeras experiencias de buceo en el Mediterráneo, cuando dando la espalda al acantilado, me dediqué a contemplar la columna de agua que quedaba por encima del grupo de buceo: ¡Es impresionante la sensación de nadar entre estos grandes cardúmenes de castañuelas moviéndose desordenadamente por toda la columna de agua!

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En las zonas de especial atractivo para los buceadores (donde el número de buzos es muy elevado en temporada alta) la tendencia a formar cardúmenes de esta especie se ve claramente alterada, debido a los efectos negativos que pueden producirse por el aleteo, la formación de burbujas y, sobre todo, la presencia de grupos numerosos buzos. Esto afecta directamente a su capacidad para defenderse frente a los depredadores.

Por todo esto, es muy importante conservar este tipo de paisajes y sus ecosistemas, para que así podamos seguir disfrutando de la presencia de estos pequeños y curiosos peces. Para conseguirlo se pueden buscar zonas de buceo con cupos para buceadores limitados, como la Reserva Marina de Tabarca, además de procurar siempre no alterar el entorno mientras realizamos esta emocionante actividad.

Autoras:

- María José Valera

Estudiante de Ciencias

- Mercedes Varela

Dra. en Biología Marina

www.posidoniaecosports.com